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Probablemente una
de las ramas de la anestesia donde se practican más procedimientos
de tipo ambulatorio sea en el contexto de la ginecoobstetricia; las
pacientes son jóvenes, generalmente sin patologías agregadas
y los procedimientos de corta duración. El principal inconveniente
es que los órganos reproductores de la mujer son internos, lo
cual implica prácticamente en forma obligada el uso de la anestesia
para tener acceso a ellos. La lista de estos procedimientos es larga,
pero trataremos de enumerar los principales:
- Minilaparoscopía
- Legrado uterino
instrumental
- Legrado Biopsia
- Ligadura de
trompas
- Cerclajes uterinos
- Cirugía
no obstétrica en la paciente embarazada
- Técnicas
de reproducción asistida
- Anestesia para
madres lactantes
- Colocación
de DIU
I.
¿CUALES SON LOS MEJORES AGENTES EN CIRUGIA
AMBULATORIA?
Se define como el
agente ideal aquel que posea las siguientes propiedades:
- Inducción
rápida sin efectos secundarios.
- Mantenimiento
anestésico uniforme con buen control fisiológico
- Que provoque
amnesia
- Despertar rápido
(recuperación inmediata)
- Alta rápida
(recuperación intermedia)
- Pronto retorno
a las actividades normales (recuperación tardía)
- Buena analgesia
postoperatoria
1.
Inductores:
- El tiopental
sódico continúa siendo un agente adecuado para ciertos
procedimientos, ya que en bolos únicos de 2.6 mg/kg provocan
sueño de duración de 120 segundos y 5 minutos después
los pacientes han sido capaces de caminar y contestar preguntas; en
dosis de 4 mg/kg para procedimientos de 21 minutos de duración
la paciente ha sido dada de alta a las 2 horas del recuperación.
- El propofol
actualmente es el estándar de oro en cuanto a los inductores
para cirugía ambulatoria, por sus propiedades de rápida
recuperación, antiemesis y efectos sobre el estado de ánimo,
sin embargo no debemos de perder de vista algunos de sus efectos secundarios,
el principal de los cuales es la hipotensión (efecto miocárdico
directo más vasodilatación). En combinación con
los "fentaniles" provoca bradicardia intensa así como con la
succinilcolina. Provoca mayor supresión de los reflejos de
la vía aérea, lo cual puede ser de mayor utilidad para
la instalación de la mascarilla laríngea, sin embargo
provoca períodos de apnea mas prolongados que los barbitúricos.
La popularidad del propofol depende de varios factores. Uno es la
rápida terminación de su efecto debido su rápida
redistribución, además se ha demostrado que su aclaramiento
es más grande que el flujo hepático, lo cual implica
aclaramiento no hepático, tal como el pulmón. Por otro
lado, su alta solubilidad en grasas conduce a su acumulación
en este tejido, que contribuye a la recuperación retardada
después de la administración prolongada. Otro factor
es la menor incidencia de náusea y vómito postoperatoria
y por último es por el alto grado de satisfacción de
los pacientes por retornar a un estado de conciencia más claro
con mínimos efectos colaterales.
- El midazolam
también ha sido utilizado como inductor en dosis de 0.2 a 0.35
mg/kg para procedimientos ambulatorios de cirugía laparoscópica
de mínima invasión, sin embargo como es de esperarse,
los tiempos de recuperación son más prolongados en comparación
a los otros inductores, además por su potente efecto amnésico
hay que tener en consideración que los pacientes pueden olvidar
instrucciones que se les proporcionen a su alta.
- El etomidato
también es util en dosis de 0.2 a 0.4 mg/kg , su principal
utilidad es en pacientes con inestabilidad cardiovascular. Presenta
efectos colaterales indeseables (náusea, dolor a la inyección,
movimientos involuntarios).
- La ketamina
se ha utilizado durante largo tiempo como inductor, sin embargo
su utilidad se ve limitada por sus efectos psicoticomiméticos
indeseables, pero tiene la ventaja de funcionar tanto por administración
intramuscular como IV, lo cual proporciona ciertas ventajas en las
pacientes con retraso mental o poco cooperadoras, las dosis recomendadas
son IV 2 mg/kg e IM 2-4 mg/kg.
- El sevoflurano
puede ser una buena alternativa como agente de inducción
inhalatorio, se recomienda usarlo en concentraciones inspiratorias
elevadas.
2.
Manteniniento de la anestesia:
- Fentanyl:
Las dosis recomendadas para pacientes ambulatorios es de 1 a 2
mcg/kg. El inicio de acción IV es rápido (2 min) y su
tiempo de acción corto (45 min). Desafortunadamente la depresión
respiratoria puede ser prolongada y recurrir de 30 minutos a 4 horas
en el postoperatorio.
- Alfentanil:
Su tiempo de redistribución es un poco más corto que
el fentanyl, sin embargo, debido a su mayor solubilidad en lípidos
y mayor unión a proteínas le confiere menor volumen
de distribución incrementando su vida media de eliminación,
por esta misma razón se aconseja utilizarlo en infusión
en vez de bolos.
- La comparación
entre estos dos fármacos para procedimientos ginecológicos
menores muestra que el fentanyl provoca mayor rigidez torácica
y mayor depresión respiratoria pero un costo significativamente
menor, por otro lado, el alfentanil provoca mayor bradicardia e hipotensión
moderada, pero mejor y más rápida recuperación.
- Remifentanil:
Narcótico agonista puro que posee una enlace tipo éster
en su molécula, lo cual lo hace único entre los narcóticos,
toda vez que lo hace susceptible a ser degradado por las estearasas
plasmáticas, por lo tanto se puede decir que posee una vida
media terminal ultracorta (remifentanil 3.65 min , fentanyl 58.5 min).
El inicio de su acción y el fin de la misma es muy rápido,
motivo por el cual lo hace ideal para el manejo de la paciente ambulatoria,
con bajo riesgo de recuperación retardada.
- Nalbufina:
Existen estudios comparando este opioide agonista-antagonista al fentanyl,
con dosis de 0.3 mg/kg y 1.5 mcg/kg respectivamente, en pacientes
sometidas a procedimientos ginecológicos de tipo ambulatorio,
demostrándose analgesia postoperatoria similar en ambos grupos,
pero una incidencia mayor de náusea, tiempo de recuperación
y efectos disfóricos con la nalbufina.
3.
Anestésicos volátiles:
Siempre es importante
tener en mente el efecto relajante de estos agentes sobre las fibras
musculares del útero grávido.
- Isoflurano:
Ha gozado de gran popularidad como agente de mantenimiento en cirugía
ambulatoria. De hecho existen estudios comparándolo al propofol,
obteniéndose resultados semejantes en cuanto a incidencia de
vómito postoperatorio, y tiempo de recuperación. Una
de sus principales ventajas es el bajo grado de biodegradación
que sufre.
- Desflurano:
Este nuevo agente inhalatorio, posee los tiempos de inducción
y emersión más rápidos que existen, no sensibiliza
el corazón a catecolaminas, pero puede ser muy irritante a
la vía aerea, lo cual limita su uso como inductor inhalatorio
y al mismo tiempo se ha culpado a esta propiedad de la descarga de
catecolaminas que eventualmente produce durante el transanestésico.
- Sevoflurano:
Al igual que el agente anterior posee tiempos muy rápidos que
lo hacen muy atractivo para el manejo de la paciente ambulatoria.
Una de sus principales características es su escasa irritabilidad
a la vía aérea. Sin embargo existe cierta preocupación
respecto a los compuestos resultantes de su metabolismo, aunque a
la fecha no se han demostrado efectos comcluyentes en el humano.
4.
Relajantes musculares:
- Succinilcolina:
El relajante muscular despolarizante por antonomasia. Sus tiempos
para iniciar y terminar su efecto lo hacen atractivo para la cirugía
ambulatoria, sin embargo los efectos colaterales que posee limitan
mucho su utilidad.
- Mivacurio:
Nuevo agente no despolarizante del grupo de las benzilisoquinolinas,
al igual que la succinilcolina es degaradado por la colinesterasa
plasmática (cuidado en pacientes tomando agentes anticolinesterásicos,
mostaza nitrogenada, ciclofosfamida y en portadores de enzima genéticamente
atípica). Sus tiempos de inicio y fin de su acción son
muy rápidos, careciéndo de los efectos indeseables de
la succinilcolina, características que lo hacen ideal para
la paciente ambulatoria. El único inconveniente que posee es
la liberación de histamina que produce, pudiéndo provocar
caídas en la TA.
- Cisatracurio:
Posee características muy similares a su congénero el
atracurio, pero con la ventaja de no provocar liberación de
histamina.

II.
TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN
ASISTIDA
En años recientes
este tipo de procedimientos cada vez han venido siendo más populares
y el papel del anestesiólogo es de suma importancia ya que la
mayoría de estos procedimientos requieren anestesia (local, regional
o general), para recoger o implantar los ovocitos, cigotos o mórulas,
dependiendo de la técnica escogida. Estas células son
extremadamente delicadas y cualquier medio ambiente agresivo puede aniquilar
los esfuerzos para lograr el embarazo, esto coloca al anestesiólogo
en una posición difícil, ya que el manejo anestésico
es crucial para el desarrollo de tan delicacadas células. A continuación
se mencionan los principales elementos de importancia para el anestesiólogo:
- Oxígeno:
Las altas oncentraciones de este gas son tóxicas para los ovocitos
y las primeras fases de desarrollo embrionario (concentraciones ideales
5-8 %). De tal forma parece prudente administrar en la madre la fracción
inspirada más baja posible, monitorizando la oximetría
para evitar desaturación en la paciente durante el procedimiento
quirúgico.
- Anestésicos
locales: Aunque aparentemente podrían parecer el método
anestésico más seguro, se ha demostrado que concentraciones
plasmáticas tan bajas como 1 mcg/ml son tóxicas para
los ovocitos. Las concentraciones que se alcanzan al infiltrar 10
ml de lidocaína o 300 mg intramusculares pueden rebasar las
concentraciones plasmáticas arriba señaladas. Aparentemente
la bupivacaína posee ménos efectos tóxicos sobre
las células.
- Hipnósis
y sedación intravenosa: Muchos de estos procedimientos
se realizan bajo anestesia local y sedación. En lo concerniente
al midazolam, la literatura lo califica como un medicamento muy seguro
sin efectos deletéreos para estas células embrionarias.
El propofol y los barbitúricos también parecen ser muy
seguros.
- Opioides:
El que parece tener el perfil ideal en cuanto a la recuperación
de la paciente es el alfentanil y además no ha demostrado efectos
deletéreos sobre las células embrionarias. Los otros
agonistas puros tampoco comprometen el desarrollo celular. Hay que
tener en consideración para la paciente ambulatoria la incidencia
de náusea y vómito postoperatorio que provocan estos
agentes anestésicos.
- Oxido nitroso:
Tiene la capacidad de ligarse a la vitamina B-12, la cual es necesaria
para el funcionamiento de la metionina sintetasa, enzima involucrada
en la replicación del ADN. Se han reportado efectos tóxicos
sobre las células embrionarias con concentraciones bajas y
cortos períodos de exposición (30 minutos). Por lo tanto
parece prudente evitar su uso hasta no tener más información.
- Anestésicos
volátiles: No existen evidencias estadísticas claras,
sin embargo parece ser que el isoflurano en concentraciones bajas
(0.5%) no representa mayor riesgo.
En general, se recomienda
evitar hasta donde sea posible la administración de cualquier medicamento
a menos que sea absolutamente indispensable y cuando se utilice algún
agente anestésico minimizar la exposición hasta que los
pacientes estén listos para la incisión. La administración
de oxígeno debe ser controlada y las fracción inspirada
limitada. Evitar las inyecciones intravenosas de lidocaína. Las
técnicas combinadas de midazolam, propofol y opiáceos a
dosis bajas parecen ser aceptables, y cuando se requiera infiltración
local, la bupivacaína parece ser superior a la lidocaína.
III.
ANESTESIA EN LA PACIENTE EMBARAZADA QUE SERÁ
SOMETIDA A CIRUGÍA NO OBSTÉTRICA
- Incidencia:
2 % de las pacientes embarazadas requieren cirugía en un momento
dado.
- Causas:
traumatismos, quistes de ovario, apendicitis, colecistectomía.
Como cirugía ambulatoria evaluación de nódulos
mamarios e incompetencia cervical, estudios de gabinete.
Alteraciones
de la fisiología durante la gestación:
- Respiratorio:
Mayor consumo de oxígeno, capacidad residual funcional reducida,
elevación del volumen minuto y CO2 reducido, mayor incidencia
de intubaciones difíciles.
- Cardiovascular:
Incremento del volumen sanguíneo y del gasto cardiaco, anemia
dilucional, compresión aortocava.
- Gastrointestinal:
Tono del esfínter gastroesofágico reducido.
- Sistema nervioso
central: CAM reducido en agentes volátiles así como
reducción en los requerimientos de anestésicos locales.
Efectos
terátogénicos de los anestésicos:
Los únicos medicamentos que han sido relacionados con
defectos al nacimiento son: el oxido nitroso, el cual en experimentos
animales ha provocado constricción de la vasculatura uterina, y
las benzodiazepinas, las cuales anecdóticamente se han relacionado
a labio y paladar hendido. El resto de los fármacos y agentes tienen
una larga historia de seguridad.
Mantenimiento
de la perfusión uterina: Evitar ante todo la hipoxia
e hipotensión arterial sistémica materna, por cualquier
efecto de sobredosis de anestésicos efectos secundarios de los
mismos.
Valoración
preoperatoria: En primer lugar, diagnosticar que la paciente
se encuentra embarazada. Es de suma importancia explicarle a la paciente
que su embarazo puede continuar perfectamente sin riesgos para ella
o su hijo, que los fármacos anestésicos en su gran mayoría
no son tóxicos. Cuando sea posible, retrasar el procedimiento
al segundo trimestre, para reducir la preocupación acerca de
la teratogenicidad y aborto espontáneo, mientras que el trabajo
prematuro de parto no es tan frecuente como en el tercer trimestre.
Se pueden utilizar medicamentos preoperartorios para reducir la ansiedad
o el dolor, ya que esto puede disminuir la perfusión uterina.
Hay que considerar la profilaxis contra broncoaspiración con
antiácidos, procinéticos y bloqueadores H2. Considerar
con el obstetra la posibilidad de tocolisis perioperatoria. Los agentes
más frecuentemente usados son la indometacina y el sulfato de
magnesio, de ellos, el primero tiene pocas implicaciones anestésicas,
pero el sulfato de magnesio puede interactuar con los relajantes musculares
y provocar hipotensiones difíciles de controlar ante sangrados
u otras pérdidas de volumen.
Transoperatorio:
No hay evidencia de que alguna técnica sea superior a otra, mientra
se mantenga una oxigenación y perfusión adecuada. Si el
campo quirúrgico lo permite, puede ser de utilidad mantener monitorización
fetal. La pérdidad de la variación latido a latido es
normal después de la administración de los agentes anestésicos,
pero las desaceleraciones pueden indicar la necesidad de incrementar
la oxigenación materna, incrementar la presión arterial,
aumentar el desplazamiento uterino, cambiar los retractores o iniciar
tocolisis. Los anestésicos volátiles deben ser mantenidos
en concentraciones bajas para evitar hipotensión. Durante el
primer trimestre, la ketamina en dosis superiores a 2 mg/kg puede provocar
hipertonía uterina. Recordar que la vía aérea de
la paciente embarazada está edematosa y vascularizada y la visualización
puede ser más difícil.
En la cirugía
laparoscópica, el neumoperitoneo con CO2 no causa cambios hemodinámicos
fetales, pero causa acidosis respiratoria fetal, mantener la presión
intraabdominal tan baja como sea posible, reducir el tiempo operatorio
(y de insuflación) lo más posible, considerar usar N2O
en lugar de CO2 como gas insuflador.
Postoperatorio:
Mantener la oxigenación y el desplazamiento uterino.
Cualquier analgésico sistémico puede provocar pérdida
de la variabilidad latido a latido.
Teratógenos
documentados: Inhibidores de
la ECA, plomo, alcohol, difenilhidantína, carbamazepina, estreptomicina,
kanamicina, cocaína, tetraciclina, warfarina, ácido valproico,
dietiletilbestrol, derivados de la vitamina A, etc.
Principios
para el manejo anestésico en la paciente embarazada (menos de
20 semanas):
- Posponer la
cirugía al segundo trimestre si es posible.
- Solicitar asesoría
preoperatoria a un obstetra.
- Consejo preoperatorio
a la paciente.
- Usar profilaxis
contra la broncoaspiración.
- Monitorizar
y mantener oxigenación, normocarbia, normotensión y
euglucemia.
- Usar anestesia
regional cuando sea apropiado.
- Evitar N2O en
altas concentraciones durante anestesia general.
- Documentar los
tonos fetales antes y después del procedimiento.
Principios
para el manejo anestésico en la paciente embarazada (más
de 20 semanas):
- Consejo preoperatorio
a la paciente.
- Discutir el
uso de tocolíticos preoperatorios con el obstetra.
- Profilaxis antiaspiración.
- Después
de la 24 semanas mantener desplazamiento uterino pre, intra y postoperatorio.
- Monitorizar
y mantener oxigenación, normocarbia, normotensión y
euglicemia.
- Usar monitoreo
fetal intraoperatorio.
- Monitorizar
contracciones uterinas postoperatorio
IV.
ASPIRACION DE CONTENIDO GASTRICO:
Las pacientes embarazadas
pueden requerir ciertos procedimientos quirúrgicos como pacientes
ambulatorias. La broncoaspiración fué reconocida primeramente
en la población obstétrica, y éste grupo ha sido
tradicionalmente reconocido como de alto riesgo; los datos actualmente
identificados como alto riesgo son: volumen crítico de 25 ml
o 0.4 ml/kg y pH menor a 2.5. Existe incremento en la secreción
de gastrina, distensión abdominal y retardo en el vaciamiento
gástrico. Sin embargo se han realizado estudios de medición
de pH y volumen gástrico los cuales no han demostrado diferencias
en cuanto a estos valores comparados con pacientes no embarazadas. No
obstante, la progesterona disminuye el tono del esfínter esofágico
inferior, aún en etapas precoces del embarazo, de tal forma que
la paciente embarazada con sintomatología de reflujo debe considerarse
en riesgo de aspiración de contenido gástrico. Las pacientes
diabéticas pueden presentar gastroparesia. En las pacientes fumadoras
hay retardo en el vaciamiento gástrico, incremento en el volumen
del mismo y disminución del tono del esfínter esofágico
inferior, por lo tanto parece razonable recomendarle a las pacientes
que eviten el cigarrillo cuando menos en la mañana de la cirugía.
El manejo transanestésico
también interviene en la posibilidad de broncoaspiración.
El hipo o el esfuerzo contra el tubo endotraqueal se ha asociado a episodios
de reflujo. La mayoría de las aspiraciones, han sido precedidas
de dificultades en la vía aérea tales como laringoespasmo.
La posibilidad de fuga alrededor de los nuevos tubos endotraqueales
de alto volumen y baja presión es muy real, de tal forma que
se recomienda una aspiración meticulosa o incluso el empaque
de la región cuando se detecta sangre o líquido gástrico
en la hipofarínge. Un recurso para el manejo de la vía
aérea en los pacientes ambulatorios es el uso de la mascarilla
laríngea, la cual aunque presenta mayor riesgo de aspiración
dado que no provoca un sello tan adecuado como el tubo endotraqueal,
los estudios a este respecto no han mostrado diferencias en cuanto al
número de casos de aspiración comparando los dos métodos.
Ingesta
previa de alimentos: Las pacientes obstétricas programadas
para cesárea han demostrado mayor volumen gástrico aquellas
que permanecieron ingiriendo líquidos claros hasta 4 horas previas
a la cirugía en comparación con las que se mantuvieron
en ayuno durante más tiempo. También se ha comprobado
que el uso de goma de mascar previo a la cirugía provoca un mayor
riesgo incrementando el volumen gástrico con poco efecto sobre
el pH pero con un claro incremento en el riesgo de aspiración.
Profilaxis
contra la aspiración: Los antiácidos que no
contienen partículas, han sido utilizados para incrementar el
pH gástrico en forma rápida, sin embargo en ocasiones
pueden ser de un sabor desagradable y provocar vómito, de tal
forma que se recomienda que sean usados solamente en situaciones de
emergencia como en la cesárea urgente. Otros agentes tradicionalmente
utilizados son los bloqueadores de la secreción gástrica,
a este respecto se ha visto que los agentes más efectivos han
sido la ranitidina y la famotidina administrados de 2 a 4 horas previas
a la cirugía, siendo superiores en cuanto a efecto y velocidad
a los inhibidores de bomba de protones. De los agentes procinéticos
dentro de los cuales el más popular es la metoclopramida, ha
demostrado un efecto de incremento en el tono del esfínter esofágico
inferior a los 3 minutos de una dosis intravenosa, tal efecto se potencia
en combinación con agentes bloqueadores H2.
V.
NAUSEA Y VOMITO POSTOPERATORIO
Uno de los procedimientos
más frecuentes en la actualidad es la minilaparoscopía
diagnóstica en pacientes del sexo femenino, que en ocasiones
también es utilizada para procedimientos quirúrgicos menores
como oclusión tubaria. Sin embargo, uno de los problemas más
significativos en estas pacientes es la presencia de náusea y
vómito postoperatorios, particularmente durante el primer tercio
del ciclo menstrual, lo cual retarda o impide el alta de las pacientes.
De los medicamentos más utilizados en la actualidad estan:
- Ondansetron,
4 mg IV
- Metoclopramida,
10 mg IV, 0.2 mg/kg
- Dexametasona,
0.17 mg/kg IV
- Droperidol 0.020
mg/kg IV , 0.75 mg, 1.25 mg (efecto más potente, recuperación
prolongada).
En la actualidad parece
ser que el mejor efecto antiemético se obtienen por una combinación
de factores:
- Utilizando agentes
anestésicos que prevengan la aparición de náusea
y vómito . El ejemplo más claro es el propofol.
- Empleamdo combinaciones
de los agentes antieméticos, pero siempre con ondansetron 4
a 8 mg como base.
VI.
LA ANESTESIA EN LA PACIENTE LACTANTE
La excreción
de drogas hacia la leche materna, puede ser a través de varios
mecanismos, a saber: pinocitosis inversa, por medio de transportador
y difusión pasiva. Muchas, si no es que todas las drogas administradas
durante una anestesia pueden atravesar hacia la leche materna, siendo
la difusión pasiva responsable en la mayoría de los casos.
Los fármacos altamente liposolubles, son susceptibles de ser
concentrados en la leche materna, pero como la mayoría no se
encuentran en estado libre en el plasma, existe poca masa del fármaco
que pueda difundir libremente hacia la leche. Los fármacos hidrosolubles
pasan libremente hacia la leche y presentan concentraciones similares
a las del plasma. La dosis de un fármaco administrado a un lactante
vía la leche materna depende de la concentración de la
droga en la leche materna y del volumen de leche ingerido. Otros factores
de importancia que determinan la concentración plasmática
en el lactante son la biodisponibilidad oral del fármaco (absorción
intestinal) y el aclaramiento plasmático del mismo por parte
del lactante. La absorción y eliminación del fármaco
en el lactante difieren del adulto por la permeabilidad selectiva del
intestino inmaduro a ciertas drogas, vaciamiento gástrico retardado,
escasa cantidad de sales biliares, inmadurez de los hepatocitos y depuración
renal disminuida.
- Antibióticos:
Las sulfonamidas, tradicionalmente están
contraindicadas en la paciente lactante, pues tienen un potencial
teórico de provocar kernícterus, el cual nunca ha sido
demostrado. El peligro real es que precipitan hemólisis en
los niños con deficiencia en la enzima glucosa-6-fosfato deshidrogenasa.
La ampicilina se ha asociado a candidiasis oral en el lactante.
El cloramfenicol ha demostrado varias reacciones adversas en los lactantes,
el "síndrome gris", al parecer es difícil que aparezca
el hijos de madres que reciben el antibiótico ya que es dependiente
de la dosis y las concentraciones plasmáticas maternas no son
tan elevadas, sin embargo, la aplasia idiosincrática de la
médula ósea no está relacionada a la dosis, por
lo que significa un peligro potencial.
- Premedicación:
Tanto el diazepam como sus metabolitos aparecen en la leche materna
en cantidades significativas y se han reportado casos de pérdida
de peso, aletargamiento y cambios electrocardiográficos en
lactantes cuyas madres recibieron diazepam 10 mg 3 veces al día,
motivo por el cual se desaconseja su uso. Alternativas más
seguras son el lorazepam y el midazolam. Aunque aún no se han
demostrado efectos adversos, se aconseja evitar el uso de bloqueadores
H2 en las madres lactantes ya que tienen la propiedad de atravesar
libremente hacia la leche materna. La atropina y la hioscina provocan
inhibición de la producción de leche, de tal forma se
recomienda evitar el uso de agentes anticolinérgicos cuando
sea posible. La morfina se excreta en cantidades mínimas en
la leche materna, pero dosis repetidas pueden tener efectos acumulativos.
El fentanyl y sus derivados parecen ser bastante seguros para el niño
lactante.
- Inductores:
Se han encontrado concentraciones significativas de tiopental en la
leche materna solo tras dosis repetidas o infusiones, lo cual ha conducido
a períodos de aletargarmiento en el lactante. El propofol es
encontrado en bajas concentraciones tras ser utilizado en inducción
y mantenimiento anestésico, es aclarado rápidamente
de la circulación del neonato.
- Anestésicos
volátiles: Se encontraron niveles de halotano en
anestesiólogas lactantes después de trabajar administrando
anestesias durante 5 horas pero no se reportaron efectos adversos
en el neonato.
- Antieméticos:
Los niveles de metoclopramida en la leche materna son significativos,
pero no se han reportado efectos indeseables en el lactante. En el
caso del droperidol por su larga vida media parece prudente evitar
su uso.
- Otras
drogas: La efedrina pasa libremente
hacia la leche materna y existe un reporte de irritabilidad y dificultad
en el sueño en un lactante cuya madre recibió 30 mg.
La aspirina es excretada en eltas concentraciones en la leche materna
y debido al riesgo de sindrome de Reye, disfunción plaquetaria
e hipoprotrombinemia en lactantes no debe ser usada en madres que
estén lactando
- Recomendaciones
preoperatorias: Se debe informar
a las madres que los fármacos a ser empleados pueden llegar
a la leche materna, pero que solo aquellos que impliquen mínimo
riesgo serán utilizados. Debe evitarse deshidratación
de la madre antes de la cirugía así como períodos
de ayuno prolongado. Se puede usar con seguridad medicación
preanestésica con midazolam y opioides. Evitar el uso de bloqueadores
H2. El propofol puede ser utilizado para inducción y mantenimiento.
Los relajantes musculares y los agentes volátiles parecen ser
seguros. La analgesia postoperatoria puede ser relizada con ibuprofeno,
opioides, técnicas regionales con anestésicos locales
y opioides epidurales. La alimentación al seno materno puede
ser reasumida algunas horas despues de cirugía menor sin presentar
riesgo significatico para el lactante.
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