|
|
|
Caso
Clínico No.7 |
| |
Enviado
por: Dr. Gustavo Chiodetti, Hospital Privado de Comunidad, Ciudad
Mar del Plata, Argentina. Enviado el 9 de agosto de 1999. |
| |
- Quisiera la opinión
de mis colegas sobre un caso clínico de diagnóstico
incierto:
Paciente
varón de 43 años de edad, programado para artrovideoscopía
de tobillo por secuela de cirugía postraumática.
Recibió
anestesia regional en otra institución para la primera cirugía,
con mal recuerdo del procedimiento pero sin complicaciones. Anestesia
general con máscara facial para extracción de material
de osteosíntesis, con isoflurano y fentanilo, sin complicaciones.
Antecedentes de hipertensión arterial leve, tratada desde hace
45 días con atenolol 25 mg por la mañana que no recibió
el día de la cirugía. Antecedente de un episodio de
cefalea intensa de 24 horas de duración y comienzo brusco
por lo que fue internado, se le realizó punción lumbar,
RMN de cerebro y angiorresonancia que fueron normales. Sobrepeso,
no fumador, no refiere otros antecedentes cardiovasculares ni respiratorios.
Peso 107 kg. Altura 176 cm.
Se realiza
anestesia general con tiopental 250 mg. Remifentanilo en infusión
promedio 0.25 µg/kg/min, más isoflurano en bajas concentraciones
(0.5-0.6 MAC) y O2 al 100 %. Recibió cefalotina 1 gr IV antes
de comenzar la cirugía y 75 mg de diclofenac diluídos
en solución fisiológica durante los 60 minutos de la
operación. Total de líquidos administrados, 500 cc.
de SF.
Durante
la inducción presenta dificultad para ventilarlo que se corrige
con 20 mg de atracurio y se coloca máscara laríngea
# 4. Durante la cirugía presentaba presiones pico en vía
aérea algo elevadas (25 cm de agua con 500 cm3 de VT) sin ruidos
de mala adaptación de la máscara laríngea y teniendo
en cuenta que es un paciente obeso. A los 60 minutos de la anestesia
comienza con aumento de la presión en la vía aérea
que se interpreta como superficialización de la anestesia y
espasmo laríngeo, se aumenta el isoflurano pero la dificultad
rápidamente aumenta. Ante la dificultad creciente y antes de
caer la saturación de O2 se cierra la infusión de remifentanilo
(la operación ya terminaba), se administra sucinilcolina 50
mg iv que no logra relajación adecuada, se retira la máscara
laríngea y se observa marcado aumento del tono muscular con
dificultad para abrir la boca para intentar una laringoscopía.
En este momento la satO2 había caído por debajo de 80%,
la TA que fue normal durante el resto de la cirugía subió
a 165/100 torr y la FC a 90 x ‘ sin observarse en el ECG extrasistolia
ni cambios en el ST-T, solamente una bradicardia transitoria de no
más de 20 segundos de 45 LPM, que revirtió sin tratamiento
al mismo tiempo que se consigue comenzar a ventilar al paciente con
máscara facial y cánula de Guedel. Se suspende el isoflurano.
Hasta aquí no pasa de un susto que es fácil de explicar;
pero el paciente al despertar presenta típica expectoración
espumosa asalmonada, abundante, dificultad respiratoria, rales crepitantes
en los dos tercios inferiores y literalmente “burbujeaba” en la auscultación
de todos los campos pulmonares impidiendo la auscultación de
ruidos cardíacos. La TA se mantuvo algo elevada con 160/110
torr y la frec. cardíaca entre 90 y 100.
Con
diagnóstico de edema agudo de pulmón, se sentó
al paciente y se administró 20 mg de furosemida, 7 mg de morfina
en tres dosis e infusión con nitroglicerina y O2. Mejoró
rápidamente y pasó a UCI donde se realizó inmediatamente
un ECG que no mostraba diferencias con el prequirúrgico normal.
Se obtuvo Rx de tórax a la hora y a la mañana siguiente
que no mostraron alteraciones. Aproximadamente 6 horas después
del episodio estaba completamente asintomático. La evaluación
cardiológica fue negativa.
La
evolución clínica y radiológica en principio
descarta el diagnóstico de edema agudo de pulmón. De
acuerdo a la literatura no puede un EAP de causa cardiogénica
o injuria endotelial aguda, o hipóxica como está descripto
en los montañistas, desaparecer sin rastros en tan poco tiempo.
Tanto es así que los cardiólogos afirman que no fue
un EAP. Sin embargo la clínica del paciente era inequívoca
y fue evaluada por dos anestesiólogos experimentados y un terapista.
No hemos encontrado nada, aparte de un EAP grave, que dé un
cuadro clínico como el descripto.
|
| |
Adendum
al caso clínico, por el Dr. Gustavo Chiodetti, el día 13
de septiembre de 1999.
Agradezco
mucho los fundados comentarios de mis colegas a este caso. Luego de
enviar este caso al foro, conseguí abundante información
coincidente con la opinión mayoritaria sobre que fue un edema
agudo de pulmón (EAP) no cardiogénico, causado por obstrucción
de la vía aérea. Me sorprendió encontrar numerosos
casos relatados de EAP como consecuencia de cuadros obstructivos agudos
de vía aérea superior, especialmente en niños y
adultos jóvenes, que son explicados principalmente por la generación
de altas presiones intratorácicas subatmosféricas importantes,
por intentos inspiratorios contra una obstrucción respiratoria
alta. Hay muchos estudios sobre los efectos de estos cambios mecánicos
que, sumados a la liberación de catecolaminas por hipoxia más
la vasoconstricción pulmonar hipóxica, ejercen sobre las
presiones y resistencias vasculares pulmonares y sistémicas y
en las cavidades cardíacas. Estas alteraciones explicarían
en forma multifactorial la formación de EAP en estos casos. Sin
embargo en este caso no parece ser el principal mecanismo, pues el paciente
no respondió con movimientos respiratorios a la hipercapnia y
posterior hipoxia, seguramente debido al potente efecto depresor respiratorio
del remifentanilo, lo que a su vez refuerza la idea de que el mecanismo
de la dificultad respiratoria en gran medida pudo responder a rigidez
por opioides. Cuando el paciente comenzó con movimientos respiratorios
(luego de suspendida la infusión de remifentanilo) se resolvió
la obstrucción rápidamente.
Por
otra parte, en todos los casos que encontré en la bibliografía,
hallaron signos claros de EAP en la radiografía de tórax
de las primeras horas, aunque tuvieran una resolución clínica
y radiológica rápida, con excepción de uno, asociado
a obstrucción de vía aérea con máscara laríngea,
donde al comienzo la expectoración era de sangre roja (no fue
así en el caso descripto) que luego se volvió espumosa
y rosada, con cambios mínimos en la Rx de tórax compatibles
con respuesta a la aspiración de sangre. Este caso no presentó
rales crepitantes, sí roncus y fue interpretado como disrrupción
y sangrado del epitelio traqueobronquial pero no alveolar, por las alteraciones
de presiones generadas por el esfuerzo inspiratorio, sumado a hipertensión
sistémica que incluye la circulación arterial bronquial
(de arterias bronquiales, no del circuito pulmonar).
La
forma de presentarse y la evolución del caso todavía me
genera dudas e hipótesis que me permito compartir con Uds: Podría
descartar el mecanismo de presiones negativas inspiratorias importantes
porque no hubo movimientos respiratorios hasta el final del cuadro,
salvo que: ¿Podrá el diafragma generar presión
negativa suficiente contra un tórax rígido por opioides
sin que se manifieste externamente o el diafragma también se
suma a la rigidez? A partir de algunos antecedentes del paciente del
caso clínico que publiqué, me llamó la atención
la frecuencia con que los aspectos neurológicos se dan en estos
casos. Mi paciente, además del antecedente mencionado de cefalea
intensa, acompañada de sudoración profusa fría,
vómitos, amnesia parcial de lo ocurrido y parestesias en hemicuerpo
izquierdo casi dos años antes de esta operación, tuvo
consultas luego por: contractura muscular de cuello, escapular y trapecio
y otras dos por odinodisfagia (se diagnosticó contractura muscular
de cuello). Todos estos antecedentes no tuvieron un diagnóstico
etiológico claro y los estudios fueron negativos.
Voy
a comentar algunos datos sobre casos publicados, intentando encontrar
elementos que puedan orientar hacia otra perspectiva para entender estos
cuadros y restarle importancia (por lo menos como ejercicio intelectual)
a los mecanismos postulados para explicarlos en la mayor parte de los
casos.
Tal
vez con la intención de encontrar una explicación al EAP
por obstrucción de vía aérea se ha omitido enfatizar
qué factor o factores concurrentes hacen que tan pocos cuadros
de obstrucción terminen en EAP. Si uno de los principales mecanismos
implicados es la generación de grandes presiones intratorácicas
subatmosféricas, cómo explicamos estos hechos: La incidencia
de laringoespasmo con dificultad ventilatoria post tonsilectomía
es de alrededor del ¡20%!, y sobre millones de estas intervenciones
en el mundo solo hay pocos casos descriptos de EAP. La obstrucción
se asocia al uso de máscara laríngea entre el 1 y 3 %
de los casos y ya se han realizado también enorme cantidad de
anestesias con este método y muy pocos casos de EAP. De más
está continuar mencionando la cantidad de situaciones clínicas
como bronco y laringoespasmo o cuerpo extraño, donde se producen
significativos cuadros de incremento de presiones negativas inspiratorias
por obstrucción, asociadas a hipoxia y son solamente algunos
pocos casos dignos de publicar los que llevan a un EAP, lo que por lo
menos es llamativo. El otro mecanismo implicado es el de la liberación
de catecolaminas por la hipoxia, y aquí sí el caso que
nos ocupa coincide con algunos casos publicados de EAP no cardiogénico
en pacientes recibiendo beta bloqueantes y de EAP no post-obstructivo,
uno de ellos en cirugía oftalmológica con anestesia retrobulbar
y bloqueo parcial del trigémino (fue rotulado como neurogénico).
El EAP neurogénico es una entidad bien reconocida, se ha visto
en crisis epilépticas, hipertensión endocraneana, post-terapia
electroconvulsiva y en pacientes neuroquirúrgicos. Los mecanismos
no están totalmente aclarados, aunque se sabe que experimentalmente
se lo puede evitar con simpaticolíticos. Se ha postulado que
los beta bloqueantes, sin efecto alfalítico, podrían predisponer
al EAP asociado a estímulo adrenérgico.
En
la búsqueda bibliográfica que realicé, encontré
algunos datos que se repiten en los casos publicados:
1.
Bloqueos con anestésicos locales a nivel de pares craneanos (uno
o más pares involucrados). Esto generalmente se lo interpreta
como causa de obstrucción de vía aérea para explicar
el EAP como post obstrucción, salvo en el caso mencionado en
que luego de estudios cardíacos exhaustivos concluyeron que fue
neurogénico.
2.
Pacientes con masa ocupante intracraneana (un caso, en que se lo menciona
como antecedente pero no se lo tiene en cuenta como causa de hipertensión
endocraneana ante una situación de hipoventilación severa
por obstrucción) en otros se menciona el antecedente de un traumatismo
cefálico previo sin considerar si pudo o no tener una mala posición
en la curva de compliance intracraneana, que lleve también a
hipertensión intracraneana aguda por hipoventilación.
3.
Pacientes medicados con beta bloqueantes.
Los
casos publicados que pude revisar, son mayoritariamente en adultos jóvenes
y niños. Buscando información sobre EAP por hipoxia, encontré
un estudio en "casi ahorcamiento" donde se mencionan como causa probable
del EAP, tanto la obstrucción de vía aérea como
la neurogénica.
En
el EAP de los montañistas, por encima de los 2.500 metros de
altitud, la causa desencadenante es la hipoxia, pero el mecanismo tampoco
está totalmente aclarado y los elementos encontrados son: aumento
de la permeabilidad microvascular, hipertensión pulmonar por
aumento de resistencias vasculares pulmonares, signos de daño
endotelial inflamatorio que no se sabe si es causa o consecuencia, liberación
de catecolaminas y probablemente en forma secundaria, cardiogénico,
por miocardio atontado secundario a hipoxemia y aumento del consumo
miocárdico de oxígeno por esfuerzo. Pero por alguna razón
-y no encontré explicación para ello- se produce con mucha
mayor incidencia por debajo de los 21 años de edad (6.4 % vs.
0.4% en los mayores de 21) y curiosamente también, las manifestaciones
neurológicas que generalmente lo anteceden, son más frecuentes
en los más jóvenes (comunicación personal de un
guía de montaña). ¿Será más sensible
a la hipoxia el corazón y pulmones a los 20 que a los 30 años,
o es que la respuesta refleja central autonómica ante la hipoxia
y/o el edema cerebral que también se produce en la altura es
mayor en este grupo etáreo?.
Los
opioides también han sido responsables en algunos casos de EAP
no cardiogénico. Esto se ha estudiado especialmente en sobredosis
de adictos especialmente con heroína, aunque está descripto
con otros opioides como dextropropoxifeno, metadona, pentazocina, generalmente
en adictos, alguno en dolor neoplásico en cáncer terminal.
Sigo sumando interrogantes: Se rotula como "causado por opioides" algunos
EAP no cardiogénicos, cuando los opioides son drogas que se utilizan
diariamente como parte del tratamiento del EAP cardiogénico y
especialmente en dosis altas en anestesia en pacientes de riesgo cardíaco.
Si bien se ha demostrado un aumento de resistencia vascular pulmonar,
especialmente venosa, aparentemente por liberación de histamina
al inyectar morfina en pulmones aislados, este efecto obviamente no
es el que se observa en la clínica. En ese estudio la naloxona
previene la hipertensión pulmonar, pero no la contrarresta una
vez administrada la morfina, en cambio los casos clínicos de
EAP por opioides, respondieron a la naloxona. Por lo tanto se podría
pensar en mecanismos no cardiovasculares, que pueden estar relacionados
con sus efectos directos o indirectos a nivel del sistema nervioso central,
pues se dan especialmente con heroína, que pasa la barrera hematoencefálica
100 veces más rápido que la morfina, luego es desacetilada
para transformarse en morfina y quedar "atrapada" en el SNC, y en pacientes
deteriorados y neoplásicos terminales.
Para
terminar este razonamiento, creo que los edemas de pulmón de
causa no clara, aunque lleven el rótulo de la causa probable,
seguramente respondan a mecanismos etiológicos múltiples,
que involucran un común denominador que es el SNC jugando un
papel más importante que el que habitualmente se le adjudica,
como disparador de las alteraciones vasculares y neuroendócrinas
encontradas en definitiva como corresponsables de la producción
de edema.
Volviendo
al caso que me tocó atender, estoy convencido de que se trató
de un EAP, donde las presiones inspiratorias por obstrucción
de la vía aérea no jugaron un papel importante, y aunque
no puede pasar de una hipótesis con fundamentos débiles,
creo que la hipoxia y la hipercapnia, en presencia de un opioide potente,
pueden haber gatillado una respuesta anormal del SNC que ya había
presentado manifestaciones previas importantes sin diagnóstico,
con liberación de catecolaminas que en presencia de rastros de
beta bloqueantes llevó a la producción de edema pulmonar
básicamente no cardiogénico, aunque no puede descartarse
disfunción transitoria por hipoxia, autolimitado y fugaz.
Con
respecto a las críticas sobre la elección o el manejo
de la anestesia, acepto algunas de ellas y otras las podría discutir,
pero creo que no es relevante para el diagnóstico de las consecuencias
de ese procedimiento anestésico.
Atte.
Dr. Gustavo Chiodetti 
|
| |
Los
comentarios al caso anterior fueron los siguientes: |
| |
| Comentario
No.1 [10 agosto 1999] Dr.
Carlos Gonzalez Cavazos, Cd. Camargo, Tamaulipas, México.
Dr Gustavo Chiodetti, Aprovecho la oportunidad para saludarle. Mi comentario
es el siguiente: Paciente obeso, implica dificultad para poder ventilar
adecuadamente, no para intubarlo. 50 Mg de succinilcolina para 107 kg
???, le corresponden por lo menos 100 mg. No refieren el uso de
un medicamento anticolinérgico (atropina, escopolamina ) para evitar
secreciones y respuestas vagales. Probablemente todo se inicia con la
acumulación de secreción en la nasofarige, que desencadena
un espasmo laríngeo per se, le sigue un aumento de la presion intrabronquial
(el paciente no estaba relajado, por lo que supongo tenía ventilación
espontánea) por el esfuerzo inspiratorio, lo cual ocasiona un leve
daño a la mucosa bronquial. La bradicardia me la explico como una
respuesta vagal a la maniobra de Valsalva que estaba haciendo el paciente
por no poder ventilar. El daño en la mucosa bronquial confunde
con EAP. Se debería haber elegido como primer abordaje anestésico
una anestesia de tipo conductivo (epidural, raquídeo, bloqueo periferico)
por las condiciones de paciente. Le paso una referencia, donde puede encontrar
algo relacionado a su caso clínico: Complications in Anesthesiology,
second edition, Nikolaus Gravenstein and Robert R Kirby, chapter 15
pages 191-197, Lippincott - Raven. |
| |
| Comentario
No.2 [10 agosto 1999] Dra.
Diana Naranjo, Hosp. Universitario Del Valle, Cd. Cali, Colombia.
Este caso, para mí, es típico de un Edema Pulmonar por presión
negativa: es un paciente corpulento, con gran masa muscular, el esfuerzo
inspiratorio realizado para vencer el espasmo laríngeo crea un
efecto de succión a nivel alveolar atrayendo líquido desde
el intersticio hasta los alvéolos. Este cuadro se resuelve en 6
a 24 horas espontáneamente. Tuve un caso similar en un paciente
de cirugía de fractura malar, que hizo laringoespasmo durante la
extubación. Un saludo cordial Doctor Chiodetti, y gracias
por compartir el caso. |
| |
Comentario
No.3 [11 agosto 1999] Dr.
Yvor Natera, Hosp. "Miguel Pérez Carreño", Caracas,
Venezuela.
Saludos Dr. Gustavo Chiodetti. Estoy de acuerdo con la Dra. Diana Naranjo
de que se trata de un caso de Edema Pulmonar Agudo por Presión
Negativa (EPAPN). El EPAPN fue mencionado por primera vez por Moore en
1927, pero no fue hasta 1973 cuando por primera vez se describió
el EPAPN asociado a la obstrucción de la vía aérea
superior. Desde entonces hasta 1990 se han reportado 77 casos de este
tipo de edema pulmonar asociado por obstrucción aguda de la vía
aérea. La patogénesis de este edema parece ser multifactorial.
Los cambios en la fuerzas de Starling de la circulación pulmonar,
los cambios hemodinámicos secundarios a la presión negativa
intratorácica, la hipoxia y un estado hiperadrenérgico son
causas que alteran la presión de la microvasculatura pulmonar e
incrementa la permeabilidad pulmonar. Todos estos cambios fisiológicos
son la base del EPAPN posterior a la obstrucción de la vía
aérea. Me parece que el paciente hizo el espasmo laríngeo
por superficialización anestésica, lo cual provocó
esfuerzos inspiratorios contra una vía aérea obstruida,
desencadenándose el EPAPN. En la revista Canadian Journal of Anaesthesia
de 1997 vol 44, nº 1, páginas 78-81, se reporta un caso similar
posterior al uso de la Máscara Laríngea, por favor enséñeselos
a los cardiólogos que afirmaron que no se trataba de un edema pulmonar.
|
| |
| Comentario
No.4 [12 agosto 1999] Dres.
Alfonso Moragrega Adame y Xiomara
Hernández, Hosp. Departamento de Anestesia, Pemex, Salamanca,
Cd. Irapuato, Guanajuato, México. Dr.Chiodetti: Compartimos
la opinión de la Dra. Diana Naranjo, de que se trató de
un Edema Agudo Pulmonar No Cardiogénico, desencadenado por la presión
subatmosférica intratorácica secuendaria al esfuerzo inspiratorio
a glotis cerrada. Se conoce como "Edema Pulmonar por presión negativa";
se asocia basicamente al cambio de presión intratorácica
mencionado, habitualmente muy intenso y a una descarga adrenérgica
intensa que desvía la sangre de la circulación sistémica
a la circulación pulmonar. No se conoce la epidemiología
real de fenómeno, probablemente por estar subdiagnosticado y subcomunicado,
y tampoco se sabe por qué sólo unos pocos de los cuadros
de obstrucción causan este cuadro extremadamente infrecuente. Habitualmente
es en individuos sanos, deportistas o corpulentos con desarrollo muscular,
y claramente se pueden identificar algunas condiciones: (1) paciente sano
(esfera cardiovascular y respiratoria), (2) habitualmente corpulentos
o deportistas, (3) documentación clara de una obstrucción
aguda de la vía aérea extratorácica (ej. glotis)
con fuerte esfuerzo inspiratorio, (4) en un lapso no mayor de 2 hrs desarrollan
edema agudo pulmonar no cardiogénico, bien caracterizado por clínica,
química, radiología y respuesta al tratamiento, (5) en pocas
horas se reestablece del cuadro, que se resuelve integramente y el paciente
regresa a la condición clínica previa. El manejo anestésico,
en relación a este cuadro, es inespecífico, ya que cualquier
cosa o manejo que produzca el espasmo o la obstrucción a la respiración
y desencadene el esfuerzo inspiratorio lo puede producir. Le recomendamos
leer una cita bibliográfica que relata un caso similar al suyo,
estamos seguros que lo puede encontrar en la biblioteca de esta hoja de
la Federación Mexicana de Anestesiología: Edema Pulmonar
Post traumático secundario a laringoespasmo. Reporte de un caso.
Dra. María Antonieta Vélez Méndez y Cols. Revista
Mexicana de Anestesiología, Vol 21 No.1, enero-marzo, 1998. Estimado
doctor, con un saludo, le agradecemos la oportunidad de compartir sus
experiencias. |
| |
| Comentario
No.5 [13 agosto 1999] Dr.
Ciro Ortiz, Hosp. Privado "San Lucas", Asunción, Paraguay.
Comparto la opinión del colega que hizo el primer comentario con
respecto a la elección de la tecnica anestésica. Yo hubiese
preferido realizar una anestesia regional, preferentemente raquídea.
Si hubiera tenido que optar por la anestesia general, lo hubiera hecho
con intubación endotraqueal electiva. Creo que el fenómeno
respiratorio que ocurrió en este paciente fue una aspiración
de secreción salival que aumentó considerablemente por superficialización
de la anestesia, no estando del todo protegida la vía aérea
con la ML. Debido a que esta aspiración fue sólo salival,
el cuadro respiratorio no pasó a ser una grave complicación
como se esperaría si fuera contenido gastrointestinal, razón
por la cual el cuadro revirtió con aparente facilidad. |
| |
| Comentario
No.6 [14 agosto 1999] Dr.
Julio E. Camacho, Seguro Social, Clínica RUU, Cd. Cali,
Colombia. Por lo ya anotado, todo indica un Edema Pulmonar no cardiogénico;
hay que resaltar que es relativamente frecuente su presentación
cuando se asocian narcótico a succinilcolina, y más frecuente
cuando hay dosis subsiguientes de succinilcolina. La evolución
y la no repercusión en la hemodinamia confirman el origen de este
edema pulmonar. |
| |
| Comentario
No.7 [20 agosto 1999] Dr.
Hugo Fernando Velasco Orozco, Hosp. "Dr. Gustavo Fricke", Viña
del Mar, Chile. De acuerdo, clínicamente fué un Edema
Pulmonar no Cardiogénico secundario al laringoespasmo y la hipoxia.
La anestesia regional es buena alternativa en pacientes con sospecha de
posible dificutad en el manejo de vía aérea, programados
para cirugía de extremidades inferiores. El tiopental no logra
abolición completa de los reflejos para la inserción de
la máscara laríngea, siendo superior el propofol. La máscara
laríngea definitivamente es un elemento útil en nuestro
arsenal de manejo de la vía aérea, pero no la asegura como
un tubo endotraqueal; además, sigue en controversia su seguridad
para ventilación a presión positiva en un paciente bajo
bloqueo neuromuscular (atracurio). Gracias por compartir su experiencia. |
| |
| Comentario
No.8 [23 agosto 1999] Dr.
Ernesto Alba de Jesús, Hosp. "Ignacio Zaragoza", ISSSTE,
Ciudad de México. Interesante caso el que se presenta y sobre
el que deben de hacerse algunas condiciones: Independientemente de la
técnica que se pudiera elegir, regional o general, una de las reglas
básicas en procedimientos anestésicos es el ASEGURAR la
vía aérea. El presente caso no especifica de manera adecuada
el medio por el que de manera inicial se manipuló ésta.
De primera instancia, se piensa que fue inducción y mantenimiento
por medio de mascarilla, no colocándose ningún otro auxiliar
para optimizar el flujo de gas fresco, llamese vía aérea
artificial nasal u oral, así como los medios para disminuir la
aparición de secreciones, lo cual en un paciente con las características
descritas es un error, como se confirma por la evolución que tiene.
La metodología con que se inicio el manejo de éstas, se
encuentra fuera de las recomendaciones de la ASA. Concuerdo con los demás
médicos, que el cuadro que presenta amerita su ingreso a la UCI
por edema pulmonar no cardiogenico o "postobstructivo", o tambien llamado
"de presión negativa". Más que un "efecto de succión"
y, a pesar de tener una fisiopatología compleja, se postula que
las principales causas incluyen: Hipoxia, presiones intrapleurales muy
negativas, incremento del volumen sanguíneo, así como aumento
de la presión microvascular en el pulmón. Cito textualmente
parte de la fisiopatología (Clinicas de Anestesiología de
Norteamerica. Editorial Mcgrawn-Hill, Interamericana. Volumen 1. 1996,
pp 57-80): "En el pasado, se especuló que la principal causa de
este trastorno era una inspiración forzada contra una glotis cerrada
o vía respiratoria obstruida (Maniobra de Müller). La presión
pleural muy negativa (menos de -30 cm agua) se genera durante la inspiración
la vía respiratoria es estrecha o está cerrada. Estas presiones
negativas se transmiten a los espacios interticiales mientras que las
presiones microvasculares aumentan, debido a mayor postcarga con liberación
de catecolaminas, incremento en el retorno venoso y volumen sanguíneo
pulmonar, disminución de la fracción de expulsión
ventricular izquierda e hipoxia alveolar. Estas fuerzas aumentan el gradiente
capilar hidrostático y producen daño mecánico, que
da lugar a un escape de líquido.El pensamiento actual es que la
hipoxia grave es tal vez más importante en la patogenia del edema
pulmonar postobstructivo que la presión inspiratoria negativa;
debido al marcado incremento en el tono simpático". Al igual que
el Dr Yvor Natera, cabría dar a conocer estos hallazgos a los cardiólogos
que participaron en el caso. No se puede tener un conocimiento universal
e inflexible en medicina. Saludos y gracias por compartir este caso. |
| |
| Comentario
No.9 [30 ago 1999] Dr.
Pedro Lagos M. Hosp.
El Salvador, Cd. El Salvador, Chile. Saludos al Dr. Chiodetti y demás
integrantes de la lista. Referente al caso algunas consideraciones que
ojalá aporten algo: 1) El paciente se considera con sobrepeso,
y según nuestras pautas de calificación de estado nutricional
es un obeso con indice de masa corporal de 36; 2) Si se trató de
realizar una inducción anestésica con tiopental en dosis
de 250 mg (dosis de inducción de 4-6 mg/kg), fue subdosificado;
y, 3) Las dósis de succinilcolina oscilan entre 1-1.5 mg/kg para
una relajacion adecuada, especialmente en estos casos de complicación
en el manejo de la vía aérea. En los demás comentarios
estoy de acuerdo. Conclusión: Siempre hay que considerar las dosis
adecuadas por kilogramo de peso en todas las drogas que así lo
ameriten, sobre todo en pacientes obesos. Un abrazo fraternal y felicitaciones
por la valentía de publicar este tipo de casos. |
| |
| Comentario
No.10 [1º sept 99] Dr.
Marco Antonio Zermeño Godínez, Hosp. Gral. de México,
Ciudad de México. Dr. Gustavo Chiodetti, considero que el paciente
en un momento determinado, durante la cirugía, presentó
ligera obstrucción laríngea por secreciones, impidiendo
una adecuada ventilación y generando la desaturación y posteriormente
provocando edema agudo de pulmón. Existe evidencia clínica,
esto no es frecuente, que al existir disminución de la saturación
de oxígeno desencadene EAP que cede rápidamente, tan rápido
que, para uno que lo maneja es sorprendente, y cuando es comentado con
otros colegas, mencionan que no fue edema agudo de pulmón. Dentro
del libro de Robert K. Stoelting, Anesthesia and Co-Existing Disease,
Third Edition, 1993, en el capítulo 15 de la página No.162,
en refernecia al edema pulmonar por presión negativa, refiere que
es posible presentarse edema agudo de pulmón súbito y que
se resuelve rápidamente, teniendo como antecedente el laringoespasmo
previo; en raros casos requieren más allá de oxígeno
suplementario. Saludos. |
| |
| Comentario
No.11 [21.sept.99] Dr.
Alberto López Bascopé, Hosp. Mocel, ciudad de México.
Pienso que es un caso típico de edema pulmonar agudo postobstructivo.
La causa, como ya lo mencionaron previamente, es la presión negativa
torácica en forma original y todas las consecuencia fisiopatológicas
de esto, neuroendócrinas, hemodinámicas, gasométricas,
etc; pero en este caso, ¿qué ocasionó esto?: seguramente
un estado de anestesia superficial, que podría haber ocasionado
un espasmo laríngeo, o algo que es frecuente es esta situación
de anestesia superficial es el movimiento del maciso laríngeo que
ocasiona cambios en la posición de la LMA que condicionan obstrucción
física por parte de ella; con 1 o 2 respiraciones fuertes con obstrucción
ya se puede desencadenar esta patología. Creo que en el manejo
de esta paciente era una opción la LMA; tuvo esta complicación
no esperada, y retrospectivamente se puede hablar de otras técnicas,
pero era la desición del momento del anestesiólogo. Tuvimos
una experiencia similar en este hospital, revierten fácil ya que
no existe patología importante previa a nivel cardiopulmonar. A
lo administrado inicialmente en el manejo, creo que no hay que olvidar
en estos casos el manejeo de la ventilación no invasiva con mínimo
CPAP o BIPAP, esto acelera la reabsorción de líquido extravasado
a nivel pulmonar, acelera la recuperación, que de por sí
es rápida, y se acomoda fácilmente a la situación
del paciente. Gracias. |
| |
Si
tienes un caso clínico interesante que desees compartir y ser analizado,
envíalo a: higgins@anestesia.com.mx |
|
|
|
|
Página
electrónica propiedad del Dr.
Luis Federico Higgins Guerra.
Derechos de autor para Anestesiología
Mexicana en Internet® (www.anestesia.com.mx)
y logo. Las
afirmaciones y opiniones expresadas en esta página electrónica
reflejan única y exclusivamente el
enfoque del autor. |