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Resp.3a Junio
5, 1997. Dr. Alejandro Jose Salazar
Merchan. Los actos médicos no deben ser presenciados
por personas ajenas al equipo de salud, es decir, sólo los profesionales
vinculados al procedimiento que se practica, pueden presenciar el mismo,
se exceptúa de esta norma, la presencia de terceros con fines
exclusivamente docentes. En el caso de una parturienta, en un principio
se permitió que el esposo de la mujer durante el parto, asistiera
al mismo para brindar apoyo a su pareja, pero este acto de solidaridad
de la pareja que espera un hijo, se ha desvirtuado a tal punto que se
permite la entrada de equipos de filmación y sonido al área
quirúrgica. De esta manera, un acto donde debe prevalecer la
unidad de la pareja que espera ver nacer el fruto de su amor, se convierte
en una oportunidad para tomar fotos o grabar videos que pueden violar
la intimidad del acto médico, al exponerlo a la vista de terceros
que desconocen las características de la actividad médica
y especialmente de ese acto, permitiendo así que personas ignorantes,
juzguen lo que allí ocurre, tan solo por lo que puedan apreciar
en un video. Es por estas razones que debe considerarse seriamente el
permitir o no, la entrada de terceros a presenciar la cesárea
o el parto. El anestesiólogo, como parte del equipo médico
que atenderá a una paciente durante el parto, debe exponer y
hacer valer su criterio en estos casos. Dr. Alejandro Jose Salazar Merchan,
Caracas, Venezuela [temas
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Resp.3b Junio
7, 1997. Dr.
Luis Higgins Guerra.
Para mí es DEFINITIVO que el marido (o algún otro
familiar) no deben estar presentes durante la operación cesárea
o algún otro acto quirúrgico: (a) el familiar no sabe
conducirse dentro de un quirófano; se corre el riesgo de que
contamine el material estéril, campos, etc.; (b) no he sido yo
el único que, además de estar cuidando a la paciente bajo
operación cesárea, tiene que reanimar al marido por sufrir
lipotimia; (c) definitivamente estorban la circulación y los
movimientos del personal en quirófano; (d) muchas ocasiones,
en lugar de tranquilizar a su esposa, lo único que provocan es
inquietarla más; (e) siempre es impactantante y, en muchas ocasiones,
mal juzgado e interpretado para el familiar los actos que se llevan
a cabo; (f) tanto cirujano como anestesiólogo siempre se verán
presionados (aunque se diga lo contrario) por la mirada interrogante,
asustada o desconfiada del familiar presente, realizando de una forma
incómoda y no natural su tratamiento médico-quirúrgico.
El recinto de quirófano y los actos quirúrgico-anestésicos
son eventos muy serios, de muchísima importancia y responsabilidad,
que merecen toda la concentración por parte del médico,
por lo que es contrario a toda regla médica, tornarlo un show
para personas ajenas, ignorantes, molestas, y en algunos momentos, hasta
peligrosas para el buen desarrollo del acto quirúrgico y anestésico
[temas
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Resp.3c Enero
2, 1998. Dr. Enrique Mancha Castañeda. Monterrey,
Nuevo León, México. Estoy en completo acuerdo con
el Dr. Maldonado. En las instituciones privadas en la ciudad de Monterrey
es ya una costumbre que el esposo de la paciente obstétrica esté
presente durante el nacimiento de su hijo. En sí, yo creo que
no es necesaria la presencia del esposo, pero se ha forzado esta situación
gracias a algunos cursos de psicoprofilaxis que, desde mi punto de vista
muy personal son útiles hasta cierto punto, y a la vez perjudiciales
por brindar información errónea de parte del orientador.
Por otro lado la presión que se le ejerce al gineco-obstetra
durante la consulta prenatal para incluir la presencia durante el parto.
Por estas razones se ha creado un reglamento en una sola página
para permitir o limitar el acceso de los familiares a las salas de expulsión
o de cirugía, observándose que los familiares lo han aceptado
de muy buena forma [temas
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Resp.3d Enero
18, 1998. Dr. Michael Mckee. Nueva
York, Estados Unidos de Norteamérica. Leyendo sus comentarios
acerca de la presencia del esposo en el quirófano durante una
cesárea con anestesia regional, me sorprende que no se le da
importancia a la experiencia del núcleo familiar en el nacimiento
de su hijo/hija. Yo estoy en práctica privada en Estados Unidos
y es un estandard en la práctica que se motive al esposo a participar
en el nacimiento de su hijo/a (en cesáreas con anestesia regional),
teniendo en cuenta que su papel ahí es de confortar a la madre
e iniciar su experiencia como padre responsable y no como fotógrafo
o camarógrafo, limitando la fotografía a unas cuantas
del bebe. Como médicos anestesiólogos debemos tener esto
en cuenta. Además en nuestra práctica médica no
tenemos nada que esconder [temas
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Resp.3e Abril
4, 1998. Dr. Luis Roberto Lazo. Centro
Médico, Cozumel, Quintana Roo, México. Considero definitiva
la importancia de la participación del padre, tanto en el parto
vaginal como en la operación cesárea, pero por supuesto
que esta participación debe estar perfectamente guiada, no sólo
en el momento del procedimiento, sino que debe formar parte de la instrucción
que reciben los padres en la preparación durante el transcurso
del embarazo. Estoy de acuerdo en que no debe de ser comercializado
ni teatralizado el momento, pero como profesionales de la salud, debemos
tener la autoridad suficiente para decidir en que momento limitar o
evitar la participación, si el caso lo requiere. Aún en
nuestro país no se ha generalizado la participación de
los padres en el nacimiento y apoyo en el trabajo de parto, pero gradualmente
esta práctica se generalizará, por lo que debemos ir adquiriendo
nuestra propia experiencia y promover esta participación [temas
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Resp.3f Mayo
18, 1998. Dr. Jorge Barzallo Sacoto. Hospital
Monte Sinaí, Cd. Cuenca, Ecuador. Definitivamente, no debe
ser permitido al esposo o a familiares no médicos a un acto tan
importante y tan serio como es una operación cesárea.
El Servicio de anestesiología de nuestro Hospital únicamente
permite la presencia del esposo a la sala de partos, la intimidad de
la pareja siempre debe ser respetada y por ningún motivo debe
convertirse un acto operatorio en un show con filmaciones o toma de
fotografias, éste recurso únicamente deberá utilizarze
con autorización de la paciente y con fines científicos
o docentes estrictamente para uso médico [temas
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Resp.3g Mayo
30, 1998. Dr. Enrique Mancha. Centro
de Ginecología, Monterrey, Nuevo León, México.
No cabe duda de que la presencia del papá en el momento del nacimiento
es de grán importancia. Se discute mucho este tema, pero llama
mucho la atención que se promueva esto mucho a nivel particular
y privado. Mis colegas que tienen su base de trabajo en hospitales públicos,
expresan que es sumamente raro este tipo de presencia asistencia en
el parto, mucho menos en la cesárea; o sea que: ¿no es
lo mismo a nivel privado que a nivel publico institucional? [temas
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Resp.3h Junio
19, 1998. Abel
Ulloa Saavedra. Hospital Nacional San Juán de Dios, Cd.
San Miguel, El Salvador. Definitivamente los profesionales médicos
(...) tienen opiniones diferentes. Yo tuve la oportunidad de estar en
una operación cesárea y ayude tanto a mi esposa que estoy
seguro que para ella no fue tan traumante como el haber estado sola,
y realmente ese fue mi objetivo, era mi hija la que estaba por nacer
y mi esposa en manos de médicos. ¿Por qué no piensan
en dar orientación al padre antes de iniciar una operación
de este tipo? o es que ¿realmente dudan de su capacidad profesional?
o ¿será problema de cultura?. Estoy totalmente de acuerdo
con Michael Mckee de N.York EEUU. Abel Saavedra [temas
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Resp.3i Junio
25, 1998. Dr.Luis Martain A. Hosp.
Centro Médico "20 de Noviembre", Ciudad de México.
Estimado Dr. E. Maldonado: actualmente es muy común la visita
del padre en la sala de quirófano y estoy de acuerdo con los
compañeros en cuanto a la paternidad, que no tenemos nada que
esconder, etc, definitivamente esto no depende de uno, ya que los familiares
o el mismo obstetra es el que hace la invitación. Lo que yo pedí
a la gente con quienes trabajo, es que el familiar no entrara hasta
estar la paciente bloqueada, y así se hace, se queda platicando
con el pediatra, se le indica donde colocarse, no tocar y si se marea,
que se siente en el suelo sin dar problemas [temas
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Resp.
3j' Septiembre 2, 1998. Dr.
Ricardo Soltero. Hosp. Español
de Juárez, Cd. Juárez, Chihuahua, Chihuahua, México.
Estimado Dr. Soto: Estoy de acuerdo en que ningún miembro ajeno
al equipo quirúrgico y anestésico esté presente
a la hora de una operación cesárea. En lo que no estoy
de acuerdo es con la manera como Ud. contesta a la pregunta. En primer
lugar, la contadora NO es SU contadora, eso me recuerda a algunos cirujanos
que nos presentan ante los familiares de algún paciente como
"El es MI anestesiólogo", y por eso no me gusta esa manera de
expresarse. Por otro lado tampoco me gusta eso de que "soy jefe del
departamento de anestesiología". Eso implica que el hospital
es probablemente privado y que Ud. dicta las normas a seguir a otros,
pobrecitos anestesiólogos, que de no seguir sus cánones,
se los lleva la anestesia. Creo que el anestesiólogo de por sí
ya tiene muchos problemas con otras especialidades, no debe ser sometido
por otro de su misma especialidad. Digo... Atentamente: R. Soltero [temas
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Resp.
3k Octubre 19, 1998. Dr.
Jorge Alonso Navarro. Hosp. Gral.
Regional SSA, Cd. Sahuayo, Michoacán, México. Indudablemente
una pregunta muy importante realizada por el Dr. Ernesto Maldonado.
Mi criterio personal es que definitivamente no debe estar ningún
familiar dentro de nuestro entorno quirúrgico por varias razones:
la primera, que no existe educación médica (familiares)
y se podría pensar que lo que es cotidiano en nuestra práctica
como hipotensión, náusea, vómito o simplemente
las molestias que ocasionan la manipulación, puede desencadenar
un problema médico-legal por desconocimiento del familiar y aún
explicándoles que esas situaciones pueden ocurrir, lo cual pueden
distorsionar "yo fuí testigo". Segundo: no están preparados
para la implicación emocional del acto quirúrgico; varias
veces, como dice acertadamente el Dr Higgins, descuidamos a nuestra
paciente por atender a esa persona que sufrió un desmayo, y,
tercero: quiérase o no, siempre existe un ambiente más
tenso dentro de nuestra área, por las miradas interrogantes y,
a veces de angustia del esposo. Por lo tanto, coincido plenamente con
el Dr. Higgins en su respuesta [temas
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Resp.3l Noviembre
17, 1998. Dr.
Ernesto Maldonado Carreño. Centro Médico Quirúrgico,
Celaya, Guanajuato, México. Actualización del tema:
"¿Debe estar presente el familiar de la paciente durante la operación
césarea?". 1. Casi existe generalidad entre los anestesiólogos
que han contestado, que NO
debe estar presente. 2. Como esta conducta es una "moda", la
respuesta entre los obstetras que laboran con nosotros ha obligado a
un cambio de actitud: a) Limitaron la presencia a 1 solo familiar
(antes parecía romería), b) Asignaron a una enfermera
para atender al familiar en el "tour" quirúgico, y, c)
El familiar asiste exclusivamente al momento de la extracción
del producto. Reciban un saludo por participar en el foro [temas
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Resp.3m Enero
1º, 1999. Dr. José
Eduardo Flores Romero. Hosp. Gral.
Zona No.11, IMSS, Nuevo Laredo, Tamaulipas, México. Primeramente,
respeto todas las opiniones de cada uno de los anestesiólogos,
pero YO NO ESTOY DE ACUERDO que el familiar esté presente durante
el procedimiento anestésico-quirúrgico. Desgraciadamente
el gineco-obstetra, se puede decir que no nos toma en cuenta, no se
nos pide una opinión, no se discute las ventajas y desventajas
de la presencia de el familiar. Quizás ellos lo empezaron por
quedar bien con su paciente y por no perder el cliente; estoy seguro
de que no lo hacen sustentado en alguna base científica. A muchos
les gusta protagonizar, que los vean operar. Se debe de tener en cuenta
que en cualquier momento se puede presentar alguna complicación,
aún en las mejores manos, tanto quirúgicas como anestésicas,
y las anestésicas son verdaderas urgencias, que con un familiar
enfrente, a quien sea le aumenta demasiado el stress y es contraproducente
para el mismo paciente [temas
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Resp.3n Enero
21, 1999. Dr. Sergio Téllez
Hoyos. Hosp. Angeles, Santiago
de Querétaro, Querétaro de Arteaga, México.
Antes de pensar en la ventaja que representa para la embarazada que
el esposo esté presente en su cesárea, me pregunto qué
ventaja tiene para el equipo quirúrgico que aquél esté
presente. El esposo es una persona ajena, extraña, potencialmente
contaminante, estorbosa, incomoda, cuestiona a veces con desconfianza,
se asombra o se asusta por lo que ve, se marea o se desmaya, y hasta
puede malinterpretar cualquiera de nuestros actos, por demás
habituales o rutinarios. Mi opinión es que nadie ajeno al equipo
quirúrgico debe estar en una cesárea. Los anestesiólogos
no tenemos nada que esconder, pero tampoco tenemos que mostrar lo que
hacemos en un área RESERVADA. Con los equipos de ginecoobstetricia
con quienes comparto mi trabajo, hemos acordado que el esposo ingrese
a la sala hasta el momento de iniciar la incisión quirúrgica,
se le asigne un lugar fijo y salga de éste al momento del nacimiento
junto con el recién nacido y el pediatra a la sala de reanimación.
Les sugiero: platiquen con el ginecoobstetra, y expongan sus puntos
de vista, es lo mejor para todos [temas
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Resp.3o Febrero
1º, 1999. Dr. T. David Reynoso
Simroth. Hosp. Guadalupano, Celaya,
Guanajuato, México. Como ginecoobstetra es importante crear
cierto tipo de vínculo emocional que haga que la confianza que
brindamos a la pareja de futuros padres sea absoluta hacia la atención
MEDICA PROFESIONAL que se le va a brindar al binómio; logrando
este objetivo llevaremos una atención obstétrica más
satisfactoria; de éste tipo de vínculo parten situaciones
emotivas que casi siempre terminan en la solicitud de los padres de
asistir al evento obstétrico. En mi muy particular punto de vista,
el obstetra es responsable de que esta participación no termine
en "show", de que se le dé la seriedad que el caso amerita y
también es responsabilidad nuestra "educar" al esposo para que
observe las reglas de quirófano ya mencionadas y no de "molestias"
a otros miembros del personal en su atención en el caso de que
este se sienta mal. Generalmente, acepto en común acuerdo, con
el anestesiólogo la participación del esposo y nunca en
18 años de ejercicio profesional he tenido un incidente de los
aquí mencionados, por lo contrario, los esposos aparte de mostrar
agradecimiento por haberle permitido asistir con su esposa en dicho
momento tan importante para ambos reflejan satisfacción y orgullo,
que según ellos, nunca olvidarán [temas
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Resp.3o' Diciembre
22, 1999. Dr.
Adalberto Esparza N. Clínica No.22, IMSS, Ciudad
de México. Dr. Reynoso: Respetuosamente permítame
dudar de la veracidad de lo que Ud. expone en su respuesta. Si en 18
años de permitir el paso del familiar no ha tenido una contingencia
durante la atención obstétrica (llámese parto o
cesárea), es usted fuera de serie entonces ¡lo felicito!.
Me gustaría conocer la opinión de algún colega
de su hospital [temas
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Resp.3p Marzo
2, 1999. Dr. Ruger Héctor. Hosp.
"Narciso López", Buenos Aires, Argentina. Tal vez no tengan
en cuenta mi corta experiencia en la Medicina, me falta 1 año
y medio para recibirme de médico y estoy apasionado por la anestesia,
reanimación y tratamiento del dolor; hago guardias como practicante
hace 4 años, y cursos y congresos sobre la especialidad. Creo,
sin lugar a dudas, que las áreas cerradas dentro de la Medicina
no sirven ya que es el momento donde más el paciente necesita
el apoyo y contenido de su familiar, no estoy de acuerdo con la filmación
ni fotografías dentro del área quirúrgica, pero
sí de la presencia del padre dentro del quirófano; es
compartir el acto de valentia y hombría más grande de
una mujer, que si fuera por nosotros la humanidad se hubiese extinguido
hace años ya que somos el sexo débil. Sin lugar a dudas
así pasa no sólo con unidades ginecoobstétricas
sino con UTI o UCO, ya que en la situación crítica le
sacamos aún más el apoyo de su ser querido, es realmente
una antitesis con la medicina del 2000 que tiende a la medicina de familia
y toma al paciente como un ente biopsicosocial, por lo que, cuando estoy
de guardia, por suerte con mi medico tutor liberamos de trabas burocráticas
todas las áreas y nunca tuvimos ni sepsia ni otro problema que
se le asemeje, "la medicina no tiene nada que ocultar, a no ser que
el médico se crea colega de dios", como se da muy a menudo. Saludo
a todos afectuosamente [temas
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Resp.
3q Marzo 1º, 2000. Dr.
Efraín Peralta. Hosp. Gral. Reg. No.46, Guadalajara,
Jalisco, México.
Totalmente de acuerdo con la mayoría de las opiniones. No debe incluirse a familiares ignorantes del procedimiento y normas de un quirófano en un acto quirúrgico que involucra tantas posibilidades de incidentes y accidentes. Mas aun, no se permita que el ginecólogo decida por sí solo incluir al esposo sin consultar al anestesiólogo, aún si el esposo es su conocido, familiar o miembro del equipo de salud. Un acto humano y por tanto falible, puede malinterpretarse por áreas que, aunque médicas, desconocen nuestros procedimientos. En casos que conozco, la presencia del esposo a servido para realizar demandas muy completas y documentadas en contra del personal (hasta de la enfermera que llevó a la sala el frasco de anestésico local) [temas - enviar pregunta - enviar respuesta] |
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Resp.3r Julio
14, 2000. María
Victoria Soto. Hosp. Del Salvador, Cd. Santiago, Chile. He
leído detenidamente la mayor parte de las respuestas dadas por
los colegas. Desde el año 1998 aproximadamente, se permite la
entrada a la sala de partos de los papás como parte del programa
de la mujer del Ministerio de Salud de Chile; motivada por este punto
y ante la negativa de algunas matronas y médicos del servicio
y otros servicios de obstetricia cercano me dediqué a investigar
cuáles son los beneficios de permitir la entrada del responsable
directo de este maravilloso suceso, es así que encontré
un programa en USA de Dullas, que son mujeres que acompañan a
las parturientas durante el trabajo de parto manifestándoles
la cercanía de ellas en cuanto experiencia y afecto, además
realicé una investigación con un nada despreciable en
el que comparé los tiempos del trabajo de parto en un grupo de
multipáras acompañadas versus las no acompañadas
por algun familiar, y para mi sorpresa la diferencia de tiempos fue
estadísticamente muy significativo a favor de la entrada del
padre. ¿Quién siendo niño o adulto no sintió
la necesidad de estar con la persona más querida en un momento
estresante, que alguien te tome la mano y te ayude? ¿Por qué
no plantear la entrada del padre al parto como un proceso normal y que,
por lo demás según muchos estudios realizados muestran
que con este gesto se disminuye en un alto porcentaje el nivel del maltrato
infantil? ¿Por qué limitar el acto médico a lo
que nos parece egoístamente más conveniente para no tener
que reanimar a un padre desvanecido? En mi estudio solo el 1% de los
padres manifestó alguna sensacion de malestar durante el parto
y de ellos solo el 5% presentó pérdida de la conciencia
temporal. Si alguno de los opositores a la entrada al parto requiere
alguna información científica adicional, con gusto les
facilitaré los ultimos papeles sobre el tema [temas
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Resp.3s Octubre
26, 2000. Vivian
Weissmann. Ciudad de México. Estimada Ma. Victoria
Soto. Me da gusto que usted mencione la existencia de las Doulas. Yo
llevo 30 años preparando parejas para parto psicoprofiláctico
y he asistido como Doula (apoyo profesional en el parto) a más
de 4000 parejas. Aunque ellos están preparados para no tener
anestesia en el parto, cuando es necesario intervenir a la mamá
quirúrgicamente, ellos saben cuales son las indicaciones y el
marido está preparado para acompañar y apoyar a su esposa
en el nacimiento de ese hijo, que es de los dos. Los esposos que están
preparados, saben como comportarse en una sala de expulsión y
también en un quirófano, así que no es necesario
dejar al padre afuera y privarlo de ver y de compartir con su esposa
ese evento que es tan importante para ambos. Gracias por mencionar nuestra
profesión y por darme la oportunidad de expresarme [temas
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