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La
preparación y el estudio de la medicina, ya sea como
una especialidad, una subespecialidad o educación continua es
la base de una buena atención médica, fundamentada en
el conocimiento de la ciencia.
En
todo el territorio mexicano es necesario contar con una
Cédula Profesional
y de Especialidad en su caso, para ejercer
la medicina; de lo contrario se estaría incurriendo en usurpación
de profesión.
El
buen médico siempre elabora una historia clínica, conforme
al protocolo clínico, fundamentando muy bien la etiología
y los procedimientos.
Todo
expediente clínico debe estar constituido conforme a la Norma
Oficial Mexicana 168 de S.S.A. emitida el 30 de Septiembre
de 1999 en el D.F.
La
iatrogenia no es el la causa de todo problema médico
legal; basta con no comunicarse correctamente con el paciente,
no ser amable o no ser franco.
La
gran mayoría de intervenciones médicas de diagnóstico,
tratamiento, quirúrgicas y rehabilitatorias requieren
de la carta de consentimiento bajo información que el
paciente o su representante debe firmarle al médico.
Nunca
explorar a una paciente a solas, siempre debe entrar
acompañada de un familiar y/o una enfermera.
Tampoco
se debe explorar a solas a un paciente pediátrico.
Se
debe considerar siempre que el paciente no sabe medicina, por
ello es necesario brindar una explicación clara y concreta
del padecimiento, los pronósticos, sus riesgos y sus beneficios,
en lenguaje coloquial.
Para
los pacientes de primer y único contacto por la vía privada
es necesario contar con una bitácora de consultorio donde se
anote: fecha, hora, nombre, motivo de consulta, medicación y
datos relevantes.
Ante
todo, la buena comunicación, la atención de calidad y
el recordar el juramento de Hipócrates, así como el no
hablar mal de ningún colega, aunado al conocimiento
de las obligaciones del galeno son lo mejor para evitar problemas
médico legales.
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