
J Spinal Cord Med 1997, Jul;20(3):371-374.
Embarazo y parto en la mujer
tetrapléjica
El incremento en la sobrevida de las mujeres que presentan lesión de médula espinal (LME), y la aceptación por parte de la sociedad, de que ellas deben y tienen el derecho de vivir una vida normal y similar a aquellos no discapacitados, han hecho que el número de estas mujeres aumente y, concomitantemente, la presentación de embarazos y partos en ellas.
Se prefiere el parto vía vaginal. Cualquier mujer con LME cuyo nivel de sensibilidad sea T6 o más alto está en riesgo de presentar hiperreflexia aguda autonómica causada por las contracciones uterinas. Si se induce el trabajo de parto con ocitocina el riesgo es mayor. La comunicación paciente-obstetra-neurólogo-anestesiólogo es esencial, y el obstetra y neurólogo deben darle todo tipo de información a la paciente referente a su padecimiento y relación con el embarazo.
Un manejo efectivo incluye: anestesia epidural lumbar, extracción de membranas y tejidos placentarios por medio de "legra roma y succión", y la episiotomía generalmente no es necesaria por la relajación del piso pélvico que presentan estas pacientes. Además, la incidencia de dehiscencia de episiorrafia es mayor en éstas, por insensibilidad local y movimientos frecuentes hacia y fuera de la silla de ruedas.
La presión arterial debe tomarse durante el pico de la contracción uterina y compararse con las presiones arteriales reportadas durante el control prenatal. Si la presión arterial prenatal es de 80/60 o 90/60, pero durante la contracción uterina es de 130/80 y acompañada por cefalea, es indicativo de hiperreflexia autonómica, razón de más esta última para administrar el bloqueo epidural lumbar. Con el mejoramiento de los cuidados y rehabilitación más efectiva, el embarazo y la atención de parto son cada día más frecuentes en las mujeres con LME.
No muchos médicos obstetras, neurólogos y/o anestesiólogos, tienen mucha experiencia en parto y LME, y la mayoría de los artículos en la literatura médica reportan muy pocos casos. Incluso el reporte de Goller y Paeslack analizan 175 casos de embarazo-LME en 42 diferentes hospitales, en 24 diferentes Estados. Muchos de estos casos se trataban de mujeres parapléjicas que habían adquirido la LME tempranamente durante el embarazo, y la mayoría habían tenido a sus hijos con anomalías congénitas, muy posiblemente adquiridas por la exposición a los rayos X para sus estudios de columna previamente solicitados durante el primer trimestre del embarazo.
Nuestro equipo de médicos que laboran específicamente con pacientes con LME atendieron con gusto y ahínco a las dos únicas pacientes tetrapléjicas y embarazadas que hemos tenido. Ellas nos ayudaron a confirmar que, la vida y sus funciones deben continuar óptimamente después de presentarse el accidente espinal. Dichos miembros de nuestro equipo estuvieron presentes durante el control prenatal, durante el trabajo de parto, expulsivo y en los cuidados postnatales. Algo muy importante en considerar, fue el hecho de que los cuidados y la rehabilitación fueron orientados desde un principio tanto a la madre como al producto in-utero. Nuestros terapistas ocupacionales usan toda su habilidad, imaginación e iniciativa para desarrollar un programa para los cuidados del recién nacido y de la madre con tetraplejia.
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